Pbro. José Carlos Chávez

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20 de junio de 2026

Padre Nuestro

Padre nuestro,
que no te has ido de la tierra, que estás aquí, en mi vida,
que estás en la mesa donde falta el pan
y en la mesa donde sobra,
esperando que alguien aprenda a compartirlo.


Padre nuestro,
que estás en el rostro del empleado cansado,
en la mujer que limpia casas ajenas,
en el joven que no encuentra trabajo,
en el anciano que cuenta sus medicinas,
y en el niño que pregunta: ¿quién es mi papá?


Santificado sea tu nombre
en la plaza, en la calle, en la oficina y en la fábrica,
en el hospital lleno, en la colonia sin agua,
en el migrante junto a las vías de tren,
en la madre que hace milagros con el salario mínimo.


Venga a nosotros tu Reino:
Reino de dignidad para todos,
de pan con justicia,
de empleo estable,
de hogares unidos,
de ciudades fraternas, donde nadie sea descartado.


Hágase tu voluntad
en la conciencia del empresario
y en la esperanza del rarámuri,
en la cámara de diputados,
y en la empresa de salarios justos,
en el gobernante que sirve y no se sirve,
en la parroquia que no pasa de largo
ante el herido del camino.


Danos hoy nuestro pan de cada día:
pan de trigo, pan eucarístico,
el pan de tu palabra,
y el pan que se comparte con el hambriento.


Perdona nuestras ofensas,
también las sociales:
la indiferencia,
el abuso del débil,
la corrupción elegante,
el consumo sin conciencia,
el silencio cómodo
ante el hermano crucificado.
Como también nosotros perdonamos,
pero no para olvidar la justicia,
sino para reconstruir la fraternidad.


No nos dejes caer
en la tentación del «sálvese quien pueda»,
del «no es mi problema»,
del «así ha sido siempre»,
del «primero yo».


Y líbranos del mal:
del poder sin servicio,
de la fe sin obras,
de la caridad sin justicia.


Padre, enséñanos a decir «nuestro»
sabiendo que el otro
ya es hermano antes de que yo lo decida.
No nos dejaste decir «Padre mío»,
nos enseñaste a decir «nuestro»,
que es la palabra más difícil,
porque nos compromete
a no tratar al prójimo como extraño.

Porque no importan «mis» necesidades sino también las «nuestras»

Amén.